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¿Qué le ponemos a los niños para almorzar en el colegio?

Y después de los libros, el uniforme, los autobuses, los horarios, la conciliación surge una pregunta no menos curiosa en esta vuelta al cole ¿qué le damos a los niños para desayunar en la escuela? Aunque parezca algo baladí y secundario no lo es, todo lo contrario, es uno de las comidas a las que hay que dedicar tiempo y hasta esfuerzo. Qué darles que sea saludable, que no se repita cada día y que les guste y todo eso concentrado en algo que no les llene los suficiente como para no comer a mediodía. Todo dependerá de lo que tomen en casa, aunque como en la mayoría de los casos suele ser leche con cereales o galletas, lo que se lleven supone dar una segunda oportunidad al desayuno.

A la vez, se debe pensar que lo engullirán muy rápidos para jugar y, muchos, un par de horas antes de la comida. Así que, además del contenido, hay que vigilar la cantidad.

Lo usual es el bocadillo de embutido o fiambre, que no es recomendable que coman cada día, dicen los nutricionistas. La industria alimentaria se ha empleado a fondo para ofrecer opciones de desayunos y meriendas infantiles fáciles de llevar y que gustan a los pequeños, pero los médicos aconsejan consumir estos productos también con moderación porque suelen llevar azúcares y grasas.

Ya que el inicio de curso significa pilas cargadas y un montón de buenos propósitos, hay que ponerse manos a la obra y ser imaginativos.Los nutricionistas proponen varias opciones de desayuno en la escuela nutritivas e incluso inéditas. Seguramente, algunas son más indicadas para unos niños que otros, porque sean mayores o porque acepten sabores diferentes.

 

Fruta variada

Si nuestros hijos son responsables un táper es la mejor opción. Este envase es fácil de llevar y mantiene bien los alimentos. Lo mejor es llenarlo de fruta cortada. Puede ser una o variada: sandía (sin pepitas), melón, manzana, uva (en mitades, pelada y sin pepitas), melocotón, kiwi o pera (no demasiado maduros) piña, plátano en rodajas, mandarina, naranja... Los trocitos deben ser de un tamaño acorde con la edad del niño. Unas gotitas de limón evitan que se oxiden las frutas.

 

 

 

Zumos naturales

 

Al igual que la opción del táper, también podemos exprimir nosotros mismos las frutas y ponerlas en botellines. Se ha demostrado que el zumo de naranja no pierde sus propiedades nutritivas una vez exprimido con anterioridad. Quiza pierde el sabor pero para ello podemos usar miel de romero que permitirá que el paladar de nuestros hijos no note la diferencia.

 

 

 

Hortalizas

Otra sugerencia es sustituir las frutas por hortalizas crudas que gusten a los niños: tiras de zanahoria o de pimiento, tomates cherry, pepino, apio, cogollos de lechuga. Todo dependerá de los gustos de nuestros hijos. Se pueden añadir trocitos de queso suave. O poner medio huevo duro o aceitunas (sin hueso).



 

Frutos secos

Son saludables y hay variedad: pistachos, almendras, nueces... Siempre, ni salados ni azucarados. Hay que tener en cuenta el riesgo de atragantamiento de niños de menos de 4-5 años.



'Chucherías' saludables

Higos secos, pasas, orejones u otras frutas desecadas o deshidratadas llevan azúcar, pero también conservan los nutrientes de la fruta y son otra buena opción. Además se han puesto de moda sabores como el aloe vera o el pomelo, interesante opción ya que conserva mucha de la vitamina C que tiene fresco.

 

 

Pactar

Si el niño desayuna bien en casa, debe elegir si se lleva o no algo a la escuela, y es mejor pactar con él, aconseja Casabona, qué se pone en la mochila (eligiendo entre opciones saludables), para evitar que acabe en la basura.


El pan

Los nutricionistas abogan por sustituir el pan blanco por el integral (hoy hay muchos panecillos de este tipo), que tiene más nutrientes y fibra, cuando los panes que se suelen dar a los niños (de molde, brioche) llevan más azúcares o sal. Sea cual sea si le acompañamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra estaremos aumentando el sabor y la propiedades nutricionales del pan

 

 

 

Guacamole

El aguacate está de moda. Si en casa sobra guacamole, se puede poner en el bocata. O chafar en el pan trozos de aguacate con gotas de limón, aceite de oliva y sal. No deja de ser un paté vegetal sabroso y saludable,

Humus

Otro pariente del paté, este de garbanzos. Legumbres, el estandarte de la dieta mediterránea, que nunca debieron abandonar nuestra cocina", recuerdan los nutricionistas. Se pueden añadir unas hojas de lechuga o de canónigos. Otras opciones podrían ser el paté de escalivada o el paté de olivas.

 

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